Manolo va en un tren sentado frente a una rubia estupenda, vestida con una minifalda muy corta.
Éste intenta no fijarse en sus preciosos muslos pero no es capaz de retirar su mirada. De tanto fisgonear se da cuenta que la chica va sin ropa interior.
La rubia se da cuenta de que él la mira justo ahí y le dice:
- Me estás mirando la pochi ¿verdad?
- Sí, disculpa -responde Manolo sonrojado, tras apartar la mirada.
- Está bien, no te preocupes -responde la mujer.
- ¿Sabes? Es muy hábil. Mira esto, voy a hacer que mi pochi te guiñe un ojo.
Dicho y hecho. Manolo ve asombrado cómo la pochi le echa un par de guiños.
Él, totalmente asombrado, pregunta qué otras cosas podrá hacer?
- También puedo hacer que te tire un beso, dice la mujer.
La chica sube un poco más la falda para que él tenga una vista completa y despejada.
Acto seguido, la pochi increíblemente contrae sus labios y le tira un beso con sonido incluido.
- Mmmuac
Manolo no podía creer semejante expresión y destreza de tan raro talento.
- Ven y siéntate a mi lado -sugiere la mujer ya entrada en calor.
Manolo, ni corto ni perezoso, se sienta a su lado y la rubia, con voz melosa, le pregunta:
- ¿Quieres meter un par de dedos adentro de mi pochi?
Paralizado de asombro Manolo responde:
- ¡Joder! ¿No me digas que también silba?...

